sábado, 11 de diciembre de 2010

El lado poco glamoroso del arte

.

Estuve viviendo algunos días

en la casa de mi amigo artista,

que como la mayoría de ellos

vive en la mas absoluta

y despreocupada banalidad.

Su casa huele a mierda de gato

a mierda

a gato.

Se emborracha a medida

que avanza el día

porque así lo dice su Dios.

Hoy volvió de mañana

con merca

y malandras

es admirable,

lo toma con la seriedad

con que un hombre cristiano

va a su iglesia.

Conviviendo con él

me cuestiono

que tan fuerte

es mi compromiso con el arte.

Acepto la botella de vino

que me ofrece

y me emborracho.

.

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