miércoles, 27 de octubre de 2010

La evolución de las ratas


La ciudad se llenó de basura,

las bolsas de desperdicios constituían

el maldito nuevo hábitat de los sobrevivientes,

gente cada vez más mutante.


La fetidez impregna nuestra esencia

chorrea una materia viscosa y purulenta.

Los gatos despiertan violentamente

de su sueño-vigilia

pero la ciudad ya es de las ratas.


Que acumulan y se regocijan

y roen las entrañas.


En la anti-querida sociedad empastillada

solo si hacés lo que dicen sin chistar

no te dicen nada, pero nada de nada

y te dejan creer que sos.


Lo ignorás, pero tenés un chip en la mente

que les dice cuando comés un helado,

cuándo andás seco de vientre

y cuándo te pensás suicidar.


¡¿Quienes?!! Ellos, por supuesto.


Los dueños de la pelota,

el transa que negocia con tu alma,

el colectivero que te quiere matar,

el gobierno empastillador por excelencia,

la tele, nosotros mismos, y hasta carajo el perro.

Giles contra giles conspirando contra giles.


Ha llegado, damas y caballeros, la hora de la evolución

para volar, se empieza con soñar que se vuela.

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