lunes, 2 de marzo de 2009

Crónicas del más allá del tiempo

Para ir a la velocidad
de estos velocísimos tiempos,
en los que un rayo paraliza
la electricidad de las mentes.

Son estas, hermanos,
épocas de desasosiego.

Hoy es otro domingo,
uno de esos días terribles
en que una semana inventada
nos cae sobre la cabeza.

El día del mosquito no sagrado
que, según un antiguo calendario,
nos chupa la imaginación
y las ganas de vivir.

La vida se nos revela
como una llanura: interminable
sin promesas; un camino de paliativos
y drogas contra la tristeza.

Ayer explotó el mundo,
dos o tres veces creo,
pero eso no lo muestran
en la tele ni en los diarios,

por eso están los amigos,
está la familia, el perro,
y en sus ojos el brillo, el recuerdo
de una realidad que nos trasciende.