lunes, 22 de septiembre de 2008

Sueños

Fue una salida de emergencia,
donde el bombardeo emocional
era tan denso, tan oscuro,
todo era confusión.

Y allá a lo lejos esa luz
de la que todos hablan,
de la que muchos dicen ser conocedores
yo no la entiendo

en este momento
en que estoy hundido.

Dejé atrás muchos amigos
arrasados por el fuego,
muchos ya salieron
y la envidia
y las ansias me corroen.

Ví a a mis hermanos morir
y maldije la existencia,
por la noche las vizcachas
se robaron mis sueños.


II
Así era la paz: así de frágil
era verme rodeado de oscuridad
y ser oscuridad,
fue no verme a los ojos
y comprenderme.

1 comentario:

Adrian Orellano dijo...

Este poema es de fuego, dolor, hueco al pecho.
Sentir el arbol de cuervos es a la vez un placer y una muerte. Todo pierde el sentido. se vuelve gris, o inclusive negro.
Y despues lo recobra renovado, sin tantos adornos: a la mente se le caen las ideas rotas, equivocadas, inecesarias.
Los firuletes del alma se vuelven mas lasios, aunque en el proceso de planchar esos cabellos uno pierda algunos mechones...