lunes, 22 de septiembre de 2008

No hay nombres

..........Fui esclavo de los sentimientos más enfermos. La pequeñez de un hombre alejado del resto. La insaciable necesidad de ser, y sentir. Un moribundo que no se quería dejar ir. Contemplé la revelación más hermosa y primaria, el amor eterno, constante. Solo ser. Volver a los orígenes, dejar de escuchar mis voces equivocadas.

2 comentarios:

Adrian Orellano dijo...

esta descripcion de un rescate espiritual, tán necesario, liberador. doloroso y hermoso.

frAnco dijo...

wow