miércoles, 11 de junio de 2008

Memorias sueltas en mi primer hogar

El zaguán del sol escapaba por el fondo
perseguido por constelaciones de cristales.

La casa tenía dos patios que de mañana brillaban
como un fenómeno que dulcificaba la luz natural.
Y aquellos tápiales crepusculares donde rompí
mis manos, de sueños, amistad y cicatrices.

Un jardín salpicado de todos los colores
y yo siguiendo por todos lados a mi padre.

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