miércoles, 11 de junio de 2008

La ira de Dios

Hoy se desencadenó la ira de Dios,
pude lavarme y volverme a ensuciar.
Ya estaba por abandonar la ciudad,
que hace tiempo era un fantasma.

Un niño que escapa de los lobos,
que luego se convertirá en uno de ellos
era un llamado, de una oscuridad pacífica.

Quería romper con todo lo que me ataba,
pero siempre había abismos y fracasos
que siempre veía demasiado tarde.

Quería descubrir algo revelador,
la verdad en su forma más pura,
la química exacta de un beso.
Y mi boca, solo soltó palabras…

Ese llamado, era todo lo que necesitaba,
ya no era todo misterios y oraciones vanas.

Solo intento proteger esta esperanza,
que tanto dolor nos ha costado.

Solo un llamado podía mitigar
esos misterios, mi dolor, mi alma.

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