miércoles, 11 de junio de 2008

En el aire frío, en mis pulmones

Regresé al antiguo barrio, pasado un verano,
como era de esperar nada había cambiado,
los rostros en los trenes eran los de siempre.

Los renguitos de la esquina emigraron
buscando calor quizá, cuales golondrinas
como cada alma tiene sus temperaturas.

Paisaje urbano y fotográfico,
necedad espiritual de tormentas.

El verano nadó despacio pero
existió y fue de sueños a la vez.
Fue noches que no terminan,
besos de lirios sobre tu cama
nubes de oliva bajo la mía.

Te tuve dentro de mis manos,
las caricias lejanas son eternas.

Entonces salgo a desaparecer entre
los autos, ruidos, gente que no mira
escribo y me voy con el humo
el ultimo suspiro de tus labios, con
la mano que busca en sábanas heladas.

Te tuve dentro de mis manos,
en el aire frío, en mis pulmones.

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